domingo, 9 de septiembre de 2012

MAYTE MARTIN: Viaje al centro del flamenco.


Asistí en el mes de abril a uno de los cursos de introducción al flamenco realizados por la cantaora Mayte Martin. Los ha hecho, que yo sepa, en Cataluña y en Sevilla. Yo asistí al que realizó en Madrid. He tardado en reaccionar, porque me quedé muda (otras circunstancias también han hecho que pospusiera estas notas). No creo que nadie esté haciendo tanto por el amor al Flamenco, ahora que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, como Mayte Martin a través de estos cursos. Ni Saura con sus películas sesgadas e incompletas, ni los macroconciertos de las macroestrellas. Un curso recogidito, íntimo, donde Mayte lo hace todo: explica, canta, toca la guitarra... y te señala esos momentitos sagrados del cante, esos detallitos que valen un todo, que encierran el Aleph del flamenco. Viendo brillar sus ojos y oyéndola hablar, me venían a la cabeza ciertas frases perfectas en las óperas de Mozart que valen por toda la obra: Acto I, Cuadro  Tercero: - "Pst! Pst! Signore maschere! Pst! Pst!. - Via, rispondete"


Coincidió con el Curso, del que yo decía y no del todo como una broma, que era un curso de "iniciación al flamenco", mi enésima relectura de La Infancia Recuperada de Fernando Savater. Nada tiene de coincidencia, creo yo, que Savater, refiriéndose a "Viaje al centro de la Tierra", escriba que:"Bien mirado, el ochenta por ciento de las aventuras revisten explícita o implícitamente la forma de un viaje, desglosable siempre con suma facilidad en pasos hacia la iniciación".  Tampoco es coincidencia, insisto, que Mayte presente sus conciertos ( y, añado yo, este Curso), como un viaje que ella realiza con SU público; un viaje arriesgado, pero no aleatorio, donde los palos que elige dependen del momento, de las fuerzas, de la tensión que se va generando.

Forzosamente seguiré hablando de este curso que ha marcado un antes y un después en mi relación con el flamenco.

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